Sinopsis del Arte griego

SINOPSIS DEL ARTE GRIEGO

1. LA ARQUITECTURA CLÁSICA

1. 1. Introducción

      Aunque los griegos conocían el arco y la bóveda, casi nunca los emplearon en sus edificios, al decantarse por la arquitectura adintelada -en la que los bloques horizontales (techumbre) se apoyan en otros verticales (muros y columnas)-, lo cual les llevó a renunciar a la construcción en altura; en cambio, alcanzaron una gran perfección en los diseños que desarrollaron. Como material constructivo utilizaron, en un principio, la madera y el ladrillo, después, la piedra, a la que revestían con estuco para su decoración, y, a partir del s. V a.C., se generalizó el mármol, abundante en Grecia: del Pentélico, de Paros y de Eleusis. Fuera de la Hélade, la piedra fue el material más habitual.

     La construcción más importante de la arquitectura griegafue el templo, en cuya fachada se manifiesta de la forma más bella y completa su estructura. Aunque hoy nos resulte extraño, los griegos pintaban los templos, con el fin de resaltar sus elementos constructivos. Para ello, los estucaban, con una capa muy fina de cal y de mármol, sobre la cual pintaban, según se cree, las estrías de las columnas de rojo; los ábacos, de azul; los triglifos, de negro y de amarillo; y el fondo de los frontones y de las metopas, de rojo o negro. La distinta manera de representar la fachada y, sobre todo, el capitel dio origen a los órdenes arquitectónicos. 

1.2. Órdenes (estilos) arquitectónicos:

  Orden dórico. Es el más sobrio de formas y el más macizo de los tres. Se originó en el Peloponeso (bajo el control entonces de los dorios), y fue el preferido de los griegos, adoptándolo en Grecia Continental, Magna Grecia y Sicilia.

✓  Orden jónico. Frente a la sobriedad del orden dórico, el jónico se distingue por la esbeltez de sus proporciones y por una gran exuberancia decorativa, debido a que surge y se desarrolla en la región de Jonia (Asia Menor), cuyas polis gozaban de una cierta prosperidad gracias a su agricultura y al comercio y mantenían estrecho contacto con la cultura oriental y egipcia.

✓   Orden corintio. Nace en Corinto, y se diferencia del orden jónico por el capitel. Los griegos lo usaron muy poco, en época helenística; para los romanos, en cambio, fue el estilo preferido.

Órden Dórico

Órden Jónico
Órden Jónico

Órden Corintio

1.3. El Templo

     El templo griego (igual que el romano) no se concibió para acoger a los fieles durante el culto, cosa que sí sucederá después con los templos cristianos Por esto, la cella (naos), donde se encontraba la imagen de la divinidad a la que estaba consagrado, era de dimensiones más bien reducidas, y, cuando se efectuaba una celebración religiosa con participación de todo el pueblo, se hacía en torno al altar que había delante de su fachada principal (orientada siempre hacia el Este),  lo cual explica, por otra parte, que la decoración escultórica de los templos griegos se concentre en el exterior. Respecto a la estructura, el templo griego se alza sobre una plataforma (estilóbato) rectangular, a la que se asciende por tres escaleras, generalmente; y, como estancias del mismo, el que se generalizó en época clásica disponía de las siguientes: una cámara de acceso (pronaos), la cella (naos), y, detrás de ésta, el opistódomos, sin comunicación con ella, en donde se guardaba el tesoro del templo. Dichas estancias estaban rodeadas por un pórtico con columnas, que, en los templos jónicos, era doble (templos dípteros).

Planta de templo griego períptero más usual

      Relacionados con el templo, encontramos en algunos santuarios (Delfos, Olimpia, etc.), edificios de planta circular, o tholos, rodeados de columnas, cuya función aún no se ha aclarado. Los templos mejor conservadas de orden dórico son: el Partenón y el Theseion, en Atenas, y los de Paestum (SO. de Italia) y de Agrigento (S. de Sicilia). De orden jónico, el más bello es el Erecteion, en la acrópolis de Atenas, que contiene la tribuna de las Cariátides, cuyas columnas tienen forma de mujer.  

El Partenón, s. V a.C., Acrópolis de Atenas.
El Partenón, s. V a.C., Acrópolis de Atenas.

Tholos de Atenea Pronaia en Delfos, 390 a. C.
Tholos de Atenea Pronaia en Delfos, 390 a. C.

1.4. Edificios destinados al ocio público:

      ✓    El Teatro. El Teatro griego constaba de cuatro partes fundamentales: la gradería, la orquestra, el proscenioy la escena.

⎯  Las gradas (κoίla), -al principio, de madera-, se construyeron aprovechando la falda de una colina. Cuando se hicieron de piedra (a partir del s. IV a.C.), se distribuían en sectores (κέντρα), separados por escaleras radiales (kerkίdeV),  que daban a los mismos la forma de cuñas. Si el teatro tenía más de una planta de gradas, la separación entre ellas se hacía mediante un pasillo circular (diάθωμα), en cuyo caso la planta superior solía tener doble número de sectores que su correspondiente inferior. La primera fila de gradas estaba reservada a las autoridades, las cuales se sentaban en butacas o en bancos alargados de piedra (πρoedrίαi), pro- vistos de respaldo y de brazos.  Las dos alas de las gradas, que rodeaban casi la mitad de la orquestra, estaban cerradas por sendos muros, y, entre éstos y el proscenio, había dos pasillos (πάροdοi) abiertos, por los que accedía al teatro el coro y gran parte del público.

⎯  La orquestra (’ορcήstra) era donde actuaba el coro. En algunos teatros, como el de Epidauro tenía forma circular; pero, en la mayoría de éstos, era algo más reducida. En el centro de ella había un altar (qumέlh), dedicado a Dionisos, en cuyo honor se celebraban las representaciones de teatro.

⎯  El proscenio  (proskήnion)  se  encontraba detrás de la orquestra, y era una estructura de piedra de forma rectangular, de entre 3 y 3,50 metros de alta, en cuya plataforma, de madera, actuaban los actores. El teatro de Dionisos en Atenas no tuvo este escenario elevado, salvo que fuera de madera. El espacio que había debajo del proscenio se em-   pleaba para guardar los bártulos y tramoyas del teatro.

⎯  La escena (skhnή), al fondo del proscenio, tenía forma alargada y una altura de entre 4 y 7 metros y una anchura de unos 40 metros. El número de puertas de la fachada de la escena oscilaba entre una y tres, las cuales daban acceso a las habita- ciones que servían de vestuario a los actores.

Los decorados utilizados en las representaciones eran colocados en los espacios libres entre las citadas puertas. En las tragedias de Eurípides, cuando se mostraba en alto algún dios en la representación, se utilizaba una especie de grúa (“deus ex machina”), situada detrás de la escena.

     El teatro griego mejor conservado es el de Epidauro, en la Argólida. Es de finales del siglo IV a. C. y sorprende por su acústica y por su belleza de líneas.  Su aforo actual es de unos 14.000 espectadores.

     Para las audiciones musicales, los griegos construyeron teatros de dimensiones más reducidas, llamados odeones, algunos de los cuales llegaron, incluso, a techarse para conseguir una mejor acústica

Teatro de Epidauro
Teatro de Epidauro
Reconst. de la escena de un teatro griego
Reconst. de la escena de un teatro griego

     ✓  El Hipódromo. No se han conservado restos de los hipódromos griegos, debido, sin duda, a que fueron un espacio más o menos llano y suficientemente largo y ancho, situado entre dos taludes, desde donde los espectadores seguían, de pie o sentados en gradas de madera, el desarrollo de las carreras de caballos y de carros, las cuales consistían en dar varias vueltas alrededor de los dos mojones de piedra que había en los extremos de la pista en donde se corría. La pista de los hipódromos griegos variaba según los lugares. Así, mientras la de los hipódromos de Olimpia y de Nemea medía 4 estadios (192,27 x 4 = 769 metros), la del de Atenas, que fue el mayor de los hipódromos griegos, situado entre la ciudad y el puerto del Pireo, comprendía 8 estadios (más de 1.500 metros).

     ✓  El Estadio. Los estadios griegos eran alargados y tenían gradas de madera (al principio, al menos), en sus lados mayores y en el testero -de forma semicircular-, las cuales se construían aprovechando el desnivel de las pendientes del terreno en el que eran ubicados. La longitud de la pista, delimitada en sus dos extremos por sendos mojones de piedra, en donde los atletas efectuaban la vuelta (en las pruebas que comprendían más de un largo de la pista), variaba de un estadio a otro, aunque no tanto como en los hipódromos. La de Olimpia medía 192,28 metros, y su ancho era de 30 metros. En la línea de donde partían las carreras, había un dispositivo de un metro aproximadamente de alto, el cual, abatido mediante un mecanismo manejado desde los extremos en el momento en que el juez daba la señal de comienzo de la prueba, impedía que ninguno de los atletas participantes cobrara ventaja en la salida sobre los demás.

 

Estadio de Nemea

2. LA ESCULTURA GRIEGA

2.1.Introducción

La escultura y las artes decorativas griegas señalan una de las cimas de toda la historia del arte; y, aunque la mayor parte de las esculturas desaparecieron con el paso de los siglos, sobre todo las de bronce, que se fundieron especialmente en el Renacimiento, se han conservado las suficientes para hacernos una idea muy exacta de ellas, gracias al gran número de copias que realizaron los romanos de las obras maestras. Como material en la escultura mayor los griegos usaron principalmente el bronce y el mármol, que pintaban total o parcialmente, como ocurrió con los templos.

2.2. Períodos de la escultura griega

     ✓ Época arcaica (650 – 480 a.C.). Las primeras esculturas griegas de tamaño natural o más grande son de mediados del siglo VII a. C. y reflejan una clara influencia mesopotámica y egipcia. En efecto, los kouroi griegos -jóvenes atletas, desnudos, que fueron uno de los temas más repetido en esta época, junto con la imagen paralela de las jóvenes vestidas y de pie, las kórai-, muestran bastantes rasgos de las esculturas masculinas egipcias: Actitud frontal y rigidez, el pié izquierdo ligeramente avanzado, los brazos pegados a los costados, y las manos cerradas o apretadas contra el cuerpo. Los escultores griegos, sin embargo, al no verse condicionados, como los egipcios, entre otros, por los modelos que esculpían, se propusieron desde el principio representar cada vez mejor la anatomía de la figura humana, dotar a ésta de la expresión y el movimiento pertinentes y adecuar la composición escultórica al forzado espacio de los frontones de los templos. En el caso de las kórai, su principal preocupación fue organizar cada vez mejor los pliegues de sus vestidos y sus cabellos.

Kuroi s. VI a.C.
Kuros s. VI a.C

Koré s. VI a.C.
Koré s. VI a.C.

    ✓  Época clásica (480 – 323 a.C.). En el s. V a. C., los escultores griegos, en pleno dominio ya de de la anatomía humana, crean los prototipos que se considerarán después los modelos más representativos del ideal clásico, destacando, al respecto, los siguientes:

 Mirón ( 480-440 a.C.). Cultivó exclusivamente la escultura en bronce, si bien de su obra sólo conocemos copias romanas en mármol. Su interés principal fue representar el movimiento en su momento más crítico, preocupación estética facilitada en él por el empleo del bronce. Su escultura más famosa es el Discóbolo (o lanzador del disco).

⎯ Fidias (ca. 500-431 a.C.). Es uno de los mejores escultores de todos los tiempos y el intérprete más puro del ideal clásico. Pericles le encargó la dirección artística del Partenón y el proyecto de ornamentación escultórica del mismo, en cuya realización debió de contar con numerosos colaboradores, lo cual explica la desigual ejecución de los relieves que conforman dicha decoración. También fue autor, entre otras, de las célebres estatuas crisoelefantinas (de oro y marfil) de Atenea Parthenos del Partenón, en Atenas, y de la de Zeus del templo de Olimpia, considerada en su tiempo la obra más perfecta de la Antigüedad.

⎯ Policleto (ca. 460-420 a. C.). A Policleto le interesa, sobre todo, las proporciones ideales en la representación del cuerpo humano, que dejó fijadas en su Cánon, hoy perdido. Afamado broncista, su obra más conocida es el Doríforo (o joven lancero en actitud de marcha), prototipo del cuerpo varonil perfecto y de elegancia austera. La cabeza es la séptima parte del cuerpo y el rostro está dividido en tres partes iguales, que corresponden a la frente, a la nariz y a la distancia desde esta al mentón.  

Palas Partenos de Fidias s. V. a.C.
Palas Partenos de Fidias s. V. a.C.

Discóbolo de Mirón s. V a.C.
Discóbolo de Mirón s. V a.C.

Dóriforo de Policleto s. V. a.C.
Dóriforo de Policleto s. V. a.C

     ✓ Época posclásica (siglo IV a.C.). Agotadas las posibilidades en la representación de la belleza ideal, el sobrio modelado de Fidias se ve reemplazado por un gusto decidido por formas blandas y por la representación de lo emocional, del estado anímico. El artista, en efecto, muestra a los modelos representados cada vez más humanizados y adoptando actitudes indolentes, y la pasión comienza a manifestarse en sus rostros, características que se aprecian también en los propios dioses.

Hermes y Dionisos niño
Hermes y Dionisos niño s. IV a.C.

⎯  Praxíteles (ca. 390-320 a.C.). Nacido en Atenas, Praxíteles es el escultor que contribuye de manera más decisiva a la evolución del estilo escultórico griego, utilizando en sus creaciones sobre todo el mármol. Sus modelos, en su mayoría figuras de dioses, muestran un aire soñador y rasgos de mórbida sensualidad, y describen, a la altura de las caderas, suaves curvas, conocidas como “praxitelianas”. De sus esculturas, Afrodita de Gnido, a la que representa totalmente desnuda saliendo del baño, expresa el ideal de belleza femenina, siendo considerada en la antigüedad como una de las más bellas. Por su parte, la escena del grupo escultórico formado por Hermes y Dionisos, uno de los pocos originales, realizado en mármol, conservados del arte griego -en el que Hermes ofrece a Dionisos (dios del vino) un racimo de uvas con el brazo derecho (hoy perdido)-, no tiene nada de divina o de heroica, a pesar de tratarse de dos dioses. Se conservan bastantes copias de las obras de Praxíteles, ya que fueron muy demandadas en época romana.

Apoxiómeno de Lisipo s. IV a.C.

⎯  Lisipo (ca. 390-310 a.C.). En la línea de los grandes broncistas argivos, Lisipo esculpió la mayor parte de sus obras en dicho material, siendo quizá el autor del Postclasicismo con más influencias del período anterior. Sin embargo, su Apoxiómeno (o joven luchador quitándose el aceite de su cuerpo con un estrígilo), copia en mármol de un original en bronce, no se muestra como atleta vencedor, como el Doríforo de Policleto, sino realizando una acción poco importante e incluso trivial como es quitarse con un estrígilo, tras la competición, el polvo adherido al cuerpo, previamente untado de aceite. También Lisipo demuestra un interés por la proporción como medida de belleza, pero emplea un canon más esbelto que el de Policleto, con una altura de 8 cabezas, frente a las 7 que empleaba este. Así mismo, el tratamiento de la expresión es más realista y el modelado más fino y elegante, sin los planos duros y geométricos del Doríforo. A diferencia, por último, de sus predecesores, Lisipo crea múltiples puntos de vista en sus obras, dando lugar con ello a composiciones de carácter abierto. Se cree que labró unas 1500 esculturas. Trabajó en la corte de Alejandro Magno, al que hizo varios retrato.

Ménade Danzante de Scopas, s. IV
a.C.

⎯ Scopas (ca. 380 – 330 a.C.). Nacido en la isla de Paros, fue un artista cosmopolita, arquitecto y escultor, que trabajó principalmente en el Peloponeso y en Asia. Lo más significativo de su producción se halla en los relieves del Mausoleo de Halicarnaso. Escultor importante por su producción, que realiza mayoritariamente en mármol, aunque en algunas de sus esculturas de busto redondo, como la estatua de Meleagro, atribuida a él, se muestra cerca de Praxíteles en la técnica empleada y en la composición, lo que le diferencia de este y de sus predecesores es el gusto por plasmar en el mármol la pasión, el desgarro del gesto y la agitación trágica de sus figuras, como se aprecia, por ejemplo, en la Ménade Danzante, pequeña copia en mármol, en la que nos muestra a una bacante, en pleno delirio religiosos, agitada por violentos movimientos, o en las cabezas de los frontones del templo de Tegea, de expresión también apasionada. Por ello, Scopas es considerado como el creador del denominado estilo patético.

El-niño-de-la-espina
El niño de la espina s. I. a.C.

      ✓ Época (323 – 30 a. C.). En esta época, surgen diferentes talleres o escuelas (la de Atenas, Pérgamo, Rodas, Alejandría…), cada una de ellas con peculiaridades propias, compartiendo, como rasgos generales, un afán por acercarse lo más posible a la realidad, el gusto por las expresiones patéticas e, incluso, la utilización de lo feo y decrépito para conseguir un impacto efectista, y la representación de niños, inusual en el arte hasta esta época.

Galo suicidándose
Galo suicidándose s. II a.C.
Laocoonte y sus hijos
Laocoonte y sus hijos s. II a.C.
Mujer anciana
Mujer anciana s. II a.C.

2.3. El Retrato

     Los retratos conservados del siglo V a.C. son de personas de alguna relevancia (filósofos, estrategos, etc.) en las polis, a las que se representa con el “ethos” clásico, ocultando sus pasiones o emociones, pues lo que se pretendía con ellos, como en el caso de Pericles, era mostrar a estas como referentes dignos de ser recordados en las mismas y, sobre todo, aumentar su prestigio ante las otras polis. En el siglo IV a.C., sin embargo, Lisipo se plantea ya plasmar los rasgos físicos y psicológicos de la persona retratada, como se aprecia, por ejemplo, en los retratos, algo idealizados, que hizo a Alejandro Magno, y en el de Eurípides, atribuido a él o a su entorno.

     En la Época helenística, se acabó imponiendo el retrato fisonómico griego, el cual no se limitó a gobernantes y hombres ilustres, sino también a simples particulares, a los que se llega a representar, incluso, con los defectos físicos del modelo. Los retratos oficiales, en cambio, muestran un aspecto más noble y expresiones hieráticas y destacadas, que reflejasen la pretendida ascendencia divina de los gobernantes, como se ve, por ejemplo, en los retratos de Atalo I, rey de Pérgamo. En ese contexto, se difundieron el retrato honorífico y el retrato funerario.

Pericles
Pericles
Eurípides Farnese
Atalo I

3. PINTURA

     De la pintura griega sobre tablas o sobre paredes al fresco nos han quedado escasas muestras, que no nos permiten conocer su verdadero valor e importancia. Para hacernos una idea aproximada de la misma, hay que recurrir a los frescos y a algunos mosaicos romanos que, en opinión de los críticos, fueron copias de modelos griegos -la más importante de las cuales pasa por ser el hermoso mosaico de Alejandro vencedor de Darío en la batalla de Issos, hallado en la Casa del Fauno, en Pompeya, copia romana (s. I a.C.) de una pintura helenística (s. IV a.C.)-, y, sobre todo, a la pintura de los vasos griegos. En época helenística, el paisaje llega a convertirse en género independiente y se concede gran importancia al bodegón. 

Alejandro vencedor de Darío en la batalla de Issos. Mosaico
Alejandro vencedor de Darío en la batalla de Issos.
Crátera de volutas ática de figuras rojas, atribuida al Pintor de Prónomos, ca. 410-400 a. C. Museo Arqueológico Nacional de Nápoles.
Crátera de figuras rojas, atribuida al Pintor de Prónomos, ca. 410-400 a. C.

4. ARTES DECORATIVAS

4.1. La cerámica

Cerámica estilo geométrico s. X – VIII a.C.
Cerámica orientalizante s. VII – VI a.C.
Cerámica figuras negras s. VI a.C.
Vaso François s. VI a.C.

    ✓ Cerámica de estilo geométrico (s. X – VIII a. C.). En la Época oscura (1000-700 a.C.), la decoración de la cerámica griega consiste en bandas horizontales, figurando entre ellas, primero, diferentes cenefas con dibujos geométricos y, más tarde, también figuras animadas muy estilizadas. La muestra más bella de este estilo es la cerámica de grandes vasos del Dipylón.

     ✓ Cerámica orientalizante (s. VII – VI a. C.). Los contactos de algunas polis con Oriente y con Egipto, debido a las colonizaciones, hizo que se desarrollara, especialmente en Corinto, una cerámica cuya decoración, en franjas también superpuestas, suele consistir en animales, como leones, panteras, jabalíes, etc., y en figuras monstruosas, como esfinges y arpías.

      ✓ Cerámica de figuras negras (s. VI a.C.). A principios del siglo VI a. C., Atenas, aprovechándose de las innovaciones técnicas de los alfareros corintios, introdujo la moda de las figuras negras sobre fondo rojizo de la arcilla. Dicha moda acabó por imponerse en todas las polis griegas, incluida Corinto. A partir de ahora, las escenas representadas en los vasos griegos se toman de la mitología o de la vida cotidiana de los antiguos griegos, de la que nos proporciona abundante y rica información, y suelen llenar el fondo de los mismos.

     ✓ Cerámica de figuras rojas (s. V – III a. C.). Pasado de moda el gusto por las figuras negras, se invierte, en el último tercio del siglo VI a.C., la pintura de los vasos, reservando el color rojo para las figuras y el negro, para el fondo de los mismos. Este tipo de cerámica perduró hasta el siglo III C., aunque algunos   

     ✓ Los lequitos (s. V – IV a. C.). Una atención especial merecen los lequitos atenienses. Son de forma alargada, cilíndricos y tienen un asa en su esbelto cuello. Fabricados de barro rojizo, como los demás vasos, la mayoría de los que se han conservado están recubiertos con una capa de tierra blanca, sobre la que aparece pintado el tema de los mismos. Se usaron como objetos votivos para las tumbas, y contenían vino o perfume para el difunto. Las figuras que los decoran suelen hacer referencia a éste despidiéndose de sus familiares más queridos.

Cerámica figuras rojas s. V – III a.C.
Los lequitos s. V – IV a.C.

4.2. Mosaico

     Con los griegos, la técnica mosaísta, que se empezó a emplear en Mesopotamia en el s. VI a.C., alcanzó un notable nivel y desarrollo, y de ellos la aprendieron los romanos, que la perfeccionaron y difundieron sobre todo por los territorios que conquistaron de la cuenca mediterránea. Los primeros mosaicos griegos son del siglo V a. C., los cuales se hicieron, al principio, de pequeñas guijas de río, sin tallar, de color blanco y negro, y, después, de más colores (rojo, verde, gris…), con los que se confeccionaron dibujos sencillos de temas geométricos y florales, fundamentalmente. En el siglo III a. C., las citadas guijas fueron sustituidas por pequeñas piezas cúbicas, llamadas teselas (poco usadas en el suelo por su fragilidad), de roca caliza -que fueron las más utilizadas por su extensa gama de colores naturales-, de mármol y de vidrio. El uso de las teselas (opus tessellatum) elevó el dibujo y la policromía del mosaico a un gran nivel de refinamiento, rivalizando, en este aspecto, con la pintura. Los temas de esta clase de cerámica están tomados también de la mitología y de la vida cotidiana.

Mosaico griego de guijarros, s. IV a.C., descubierto en una casa de la antigua Olinto, con Belerofonte en su caballo Pegaso, alanceando a la Quimera.
Mosaico Calíope
Mosaico griego de tesellas, s. II a.C., encontrado en la antigua ciudad griega de Zeugma (sur de Turquía), en el que figura ΘΑΛΕΙΑ (Calíope,quizá), una de las 9 musas.

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